* Estar a dos velas

Se usa para referirse a carecer de dinero y de recursos en general. Son muchas las explicaciones que se le dan a esta frase Se oye decir que es un símil marinero que como «a todo trapo» o «a palo seco» ha calado en el lenguaje, significando en este caso que la embarcación navega tan sólo con dos velas y no utiliza la totalidad de sus recursos También se dice que procede del gesto que se hace para demostrar que no se tiene dinero y que consiste en meter las manos en los bolsillos estirando de los forros hacia afuera volviéndolos del revés. Por la forma triangular que presentan se les compararía con las velas de una embarcación José María Iribarren, en El porqué de los dichos, afirma que es muy posible que aluda al hecho de que antiguamente en las timbas de naipes, el que hacía de banca tenía una vela a cada lado para poder contar el dinero. En tal caso «dejarle a dos velas» significaría dejarle sin dinero, en bancarrota Gregorio Doval, en su Del hecho al dicho, relaciona las velas con los mocos —quizás por su color cerúleo, quizás por que los mueve el viento— de los niños solos o abandonados que por no tener, no tienen ni quien les limpie, la frase suele acompañarse con el gesto de pasar los dedos índice y corazón de arriba a abajo, uno por cada lado de la nariz José María Sbarbi, en su Gran Diccionario de Refranes, dice que parece proceder de cuando en las iglesias, después de terminadas las funciones religiosas, se apagan todas las luces menos dos que quedan delante del sagrario, y como éstas alumbran poco para el espacio tan grande de los templos, suele decirse que quedan tristes y medrosas y, por lo tanto, se comparan con el ánimo del individuo que no tiene dinero.